Viejas Glorias
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66, Plus-Ultra, Ascenso a Segunda y Uriona
Foto del libro de José Ramón Saiz “Torre La Vega”.
Fermín, José Luis, Gómez, Amavisca, Félix, Resque, Pardo, Alciturri, Acero, Ceballos, Bartolomé, Ingelmo, Chirri, Varela, Magán, Gancedo, Chente, Dávila… y Uriona
Esa última eliminatoria fueron tres goles: los dos de Acero y el de Uriona y el ascenso a Segunda tras muchos intentos. Después del dos a cero de la ida en Torrelavega valía el empate. Veinte mil personas, decimos bien, veinte mil abarrotaban el campo del Plus-Ultra. Y aquel 12 de Junio de 1966, la Gimnástica entregaba a su ciudad otro laurel, de los muchos que jalonan su carrera de ya más de cien años.
Más de cien coches escoltaron al autobús gimnástico en su descenso por el Puerto de La Montaña, para abrazarse a sus paisanos, en un día lluvioso de junio. Miles de personas aguardaban en el Boulevard. Casi no pudieron entrar en el Ayuntamiento los jugadores, técnicos y directivos. La Banda Municipal añadía ruido y colorido a la fiesta.
Luego desde la balconada, los jugadores, las palabras del míster, Manolo Fernández Mora y de Acero y de nuestro mito, a quien se va a homenajear el domingo, Uriona, grande por todo y en todo.
Tres verbenas se celebraron para festejar aquel ascenso y recuerdos para todos los que lo vivieron, los que nos lo contaron, algunos que ya no están, pero que nos hicieron gimnásticos cuando había cosas más fáciles que ser.
Uriona es gimnástico. Vino de Vizcaya y se quedó aquí para siempre, para darnos alegrías, lucha, clase, coraje, gallardía y descendencia. Es uno de los más grandes de los nuestros y el domingo habría que llenar tres veces El Malecón, como aquel 5 de junio, la ida de aquella eliminatoria de ascenso, que se recuerda como una de las entradas más impresionantes que vivió nunca el viejo Malecón.
Hemos construido juntos cien años de historia y vamos a seguir haciéndolo, con gente como Uriona, como Acero, como Magán, como Nando, que es quien más veces ha vestido esta gloriosa camiseta y ahí está domingo a domingo y como esos niños que ahora empiezan a jugar con ese grandioso escudo.
Los que vivimos aquello recordamos el viejo campo de Torres lleno todos los partidos y nuestro nombre en la tele, porque los domingos, Tve sobreponía a la imagen los resultados de los partidos de primera y segunda, actualizándolos en cada gol y allí estaba la Gimnástica.
Uriona ha sido uno de los más grandes y sigue siéndolo, con su juicio claro y contundente, desde la Tribuna, con su hijo Ricardo que se estruja todos los días la mente para que Gómez tenga la mejor ayuda en el banquillo, para que la Gimnástica de su padre y del mío y del vuestro y de nuestros abuelos también pasee su gloria por las tierras de España.
Ya estamos leyendo citas a este homenaje en periódicos vascos, allá donde siempre se respeta a la Gimnástica y desde Grada Gimnástica vamos a aburrir esta semana para que vayan miles de personas al Malecón, porque no todos los días se celebra un homenaje como éste.
Uriona; eres un símbolo del gimnasticismo. ¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!
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El ex-jugador gimnástico Imanol Ceciaga, que jugó en nuestro Club en la década de los años cincuenta ha fallecido.
Recordamos su nombre en aquella mítica alineación que los gimnásticos viejos repetimos de memoria: Llorente, Larrazábal, Vicente, Royo, Modesto, Orizaola, Paco “El Farol”, Soria, Duque, Bidegaín y Ceciaga.
Grada Gimnástica quiere sumarse a la Junta Directiva, empleados, técnicos, jugadores, socios y aficionados de la Real Sociedad Gimnástica porque todos queremos transmitir a sus familiares y amigos nuestro más sentido pésame por el fallecimiento del recordado Imanol Ceciaga.
Con ocasión de la disputa del encuentro entre nuestro equipo y el Atlético de Madrid B se guaradrá un sentido minuto de silencio en memoria de Ceciaga.
Descanse en paz.
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JAVI LÓPEZ
¡Qué orgullo para Grada Gimnástica este artículo que nos envía López, uno de los más grandes jugadores que vistió la camiseta blanquiazul!
Yo era sólo un chaval de 16 años, que vivía en Laredo y soñaba con jugar algún día en primera división, cuando la Gimnástica de Torrelavega decidió apostar por mí. Siempre le estaré agradecido por ello al presidente, Don Ramón Obaya, que en su empeño por ficharme casi llega a las manos con el presidente del Racing, Valentín Valle.
Mi primera temporada, en tercera división, fue difícil para un chico joven y recién llegado como yo, que estaba formándose como futbolista, pero jamás olvidaré la cálida acogida y el trato recibido por parte de todas las personas que integraban el club, el apoyo fundamental de mis compañeros más veteranos como, Goñi, Téllez, Pepín, Encontra, y la convivencia con mis compañeros de pensión, Badiola, Arce, Seminario, Chaparro, Susi, Cazalla. Os mando a todos un afectuoso saludo.
Me gustaría también destacar al que fue mi entrenador en aquella época, Don Laureano Ruiz, al que tuve el honor de conocer y la enorme fortuna de trabajar a sus órdenes. Sus enseñanzas me marcaron como jugador y como persona y, sin ninguna duda, fue el mejor entrenador que tuve en toda mi carrera profesional.
En el transcurso de mi segunda temporada se produce el fallido traspaso al Atlético de Madrid. Con el contrato firmado, el reconocimiento médico del club no da el visto bueno por unos supuestos problemas cardiacos. Después de ese jarro de agua fría y con la moral por los suelos visito a otros médicos que, afortunadamente, certificaron que no existía ningún problema para la práctica deportiva. Ilusionado por las buenas noticias y con energías redobladas vuelvo a jugar con la Gimnástica y dos meses después el Betis se interesa por mí y se formaliza mi traspaso.
En el Betis pasé 11 temporadas donde conseguimos la 1ª copa del Rey y pude vestir la camiseta de la selección española en dos ocasiones.
Sin el apoyo y la formación recibida en la Gimnástica, nada de esto hubiera sido posible. Muchas gracias a todas las personas que me ayudaron de una u otra forma y a esa maravillosa afición que con su incondicional apoyo hace posible que Torrelavega disfrute de un club histórico.
Por último me gustaría recordar con afecto a José Mari, Luisina y sus hijos, dueños de la pensión donde nos alojábamos algunos de los jugadores de aquella época. El enorme cariño con que nos trataban nos hacía sentir como si estuviéramos en casa. Os llevo en el corazón.
Gracias.
Javier López García.
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SAMUEL WOLSTENHOLME
Samuel Wolstenholme fue nuestro primer entrenador profesional, el primer míster, como quedó dicho para siempre. Nació en Little Lever, una pequeña población de la ciudad de Bolton, el 16 de marzo de 1878. Jugó para el equipo local del Horwich antes de unirse al Everton en octubre de 1897.
Wolstenholme, que jugaba de medio derecho, jugó 160 partidos de liga para el Everton y en abril de 1904 debutó con la selección inglesa en un partido contra Escocia. Wolstenholme fue descrito en su tiempo como “un medio derecho inteligente y pensador, tan ágil como una ardilla”.
Tony Matthews en su libro “Who is who of Everton” escribió de él que era: “Un fino pasador de la pelota, siempre tratando de ser perfeccionista al milímetro, y que pudo casi siempre encontrar la forma de descubrir el más difícil truco del más complicado de los adversarios”.
En mayo de 1904, Robert Middleton, el manager del Blackburn Rovers, firmó a Sam Wolstenholme desde el Everton. Pero, a pesar de los buenos desempeños individuales de Wolstenholme, Bob Crompton, Adam Bowman, Bob Evans, Fred Blackburn y Arnie Whittaker, el Blackburn sólo pudo terminar en el lugar decimotercero en aquella temporada de 1904-1905. En un artículo que apareció en los tiempos de Sam en el Blackburn, un periodista escribió: “Como sus dos antecesores, la temporada de 1904-05 ha sido otra de vergüenza para los Rovers”. Bowman fue el principal goleador con 13 tantos.
Pero Wolstenholme no perdió su buena forma y jugó para Inglaterra contra Irlanda y Gales en 1905.
Estas son sus tres caps como dicen los ingleses:
1- 09 Apr 1904 England 1 v 0 Scotland
2- 25 Feb 1905 England 1 v 1 Ireland
3- 27 Mar 1905 England 3 v 1 Wales
Lawrence Cotton, un rico empresario local, llegó a presidente del Blackburn Rovers en marzo el 1905. Al mes siguiente, Robert Middleton firmó al delantero internacional galés, Davies Bilis, del Wrexham. El Blackburn terminó en el lugar noveno en la 1905-06 temporada. Adam Bowman fue una vez más el principal goleador del club con 15 goles. Su socio en la delantera, Davies Bilis, agregó 11 tantos más.
El Blackburn Rovers terminó en el lugar duodécimo en la 1906-07 temporada y fueron eliminados de la FA Cup por el Tottenham Hotspur, aunque ganaron la Copa de Lancashire al golear al Liverpool por 3-0. A fines de esa temporada, Samuel Wolstenholme dejó Blackburn. Había jugado 97 juegos de liga para el club.
Después de salir del Blackburn Rovers, Wolstenholme jugó 180 partidos con el Norwich City en la Liga del Sur. Wolstenholme también entrenó en Alemania y durante la Primera Guerra Mundial fue hecho prisionero por las autoridades alemanas. Luego se convirtió en el primer entrenador de nuestra Gimnástica. Corría el año 1924 y se fue en el 1926.
Samuel Wolstenholme murió en Wigan en 1933.
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EMILIO VARELA
Grada Gimnástica, con motivo del homenaje que recibió el domingo, 23 de noviembre de 2008, Emilio Varela en el Malecón, quiere recordar a quien no lo sepa, sobre todo los más jóvenes, que Emilio Varela nació en Reocín, vivió y empezó a chutar algún balón por la zona del economato de la mina. Su padre cuidaba los bueyes que ayudaban a sacar el mineral de la mina y él ya despuntaba entre los chavales de aquella zona.
Empezó jugando, como muchos otros críos, en el Besaya y luego en el Víncitor, y a día de hoy pasa por ser uno de los mejores centrales que ha tenido muestro equipo. Emilio ha sido un jugador con mucho carácter, un jugador muy duro, de esos que se dice de los que no pasaba nadie, de los que mandaba en el campo, de los que mantenía siempre atenta la atención y la tensión de sus compañeros y, por supuesto, y dicho lo anterior, de los que lo daba todo. Un jugador que iba muy bien por arriba, que usaba las dos piernas y que como aficionado siempre ha sido gimnástico y no ha dejado de acudir al malecón hasta que la enfermedad se lo ha impedido. Los que le conocen le tienen por buena gente y le respetan como a uno de los grandes gimnásticos.
Algunos recuerdan su grave lesión en el Malecón, en una época en la que no había médico, fisioterapeuta ni nada semejante; como mucho masajista y, en una mala tarde, Emilio se rompió la tibia y el peroné. Tomás Telechea, su entrenador, pidió a todo el mundo que no le tocasen, para no estropear lo que él ya vio como una grave rotura. El bueno de Varela no volvió a jugar hasta casi un año más tarde.
De la Gimnástica marchó al Jaen, pero no tardó mucho en volver. Emilio Varela se merece este homenaje, pero los jóvenes debéis saber y no olvidar que este domingo se homenajea a uno de los más grandes, uno de los que han escrito con letras de oro la Historia de nuestra Gimnástica.
En la foto tenéis a Varela con Uriona, su compañero y amigo, otro de los grandes, que además fue quién propuso su homenaje.
Y, además, nos ha llegado un mensaje de Alejandro Campo que quiere aportar algo más a este homenaje:
Enterado de que el domingo se le rendirá un homenaje a nuestro amigo y ex-jugador de la Real Sdad. Gimnástica, Emilio Varela, además de adherirme al mismo con todo mi aprecio hacia el mismo, os remito una de las fotos de un encuentro de veteranos, en la cual figuran los tres jugadores que configuraron la defensa de nuestro querido equipo, durante muchas temporadas Chirri,Varela, Chisco, que es la defensa que todo el mundo recuerda como una de las mejores y más conocidas por todos los aficionados.
Un cordial saludo y aúpa Gimnástica.
Alejandro Campo
Publicamos también el agradecimiento que nos ha hecho llegar la familia a través de los Comentarios a esta noticia: Grada Gimnástica quiere darle las gracias a ellos.
Queríamos agradecer a la Gimnástica y a todos sus aficionados,en especial a Uriona,este homenaje. Lamentamos su ausencia ese día en el campo ya que tanto los profesionales que le cuidan en su día a día como su familia desconocemos su reacción. Queríamos hacer una mención especial a la residencia San José agradeciéndoles su profesionalidad,sus cuidados y su gran humanidad así como manifestarles y agradecerles la ayuda prestada a toda la familia,gracias a la planta 11 y al salón de estimulación,a los médicos,la psicóloga y a todos los que nos han ayudado en la residencia para sobrellevar esta dura y desconocida enfermedad.Deciros que físicamente esta bien,gracias a tanta ayuda,pero que lamentablemente la enfermedad sigue su curso.Varela a parte de un jugador excepcional,ha sido un fiel aficionado que ha acudido al campo mientras sus facultades y su enfermedad le han permitido disfrutar de sus colores. Los enfermos de alzheimer no recuerdan a las personas pero si reconocen las muestras de cariño. Gracias.
Carmen Varela Morán
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Laureano Ruíz
(foto sport.es)
Laureano Ruiz, hombre de fútbol, ex jugador y ex entrenador de la Gimnástica, quien llegó a entrenar al F.C. Barcelona y es autor de diversos libros didácticos sobre el fútbol, excelente persona, ha tenido la deferencia de atender la petición de Grada Gimnástica y nos ha enviado este precioso artículo. Gracias, amigo.
He militado en mucho clubes, escuelas y, de la gran mayoría, guardo gratísimos recuerdos. Pero donde más se me ha reconocido y querido ha sido en la Gimnástica de Torrelavega.
Estuve desde 1.960 a 1.965 como jugador y regresé en 1,969 como entrenador, permaneciendo dos temporadas y pasando al Barcelona ¿Por qué me valoraron tanto los directivos compañeros y aficionados? Sinceramente no sé explicarlo. Fue tan excesivo, que no lo merecía.
Siendo jugador, los directivos (algunos sólo están hoy, desgraciadamente, en nuestros pensamientos) eran más que amigos, eran padres ó hermanos: Andrés el “Ñero”, Sámano (¡cuanto me apoyó!), Laso, Cos, Macho, Cianca… por la fraternidad que tenían con los jugadores, luchábamos y nos vaciábamos en cada partido.
Además el equipo tenía una gran calidad y realizaba un juego vistoso y efectivo. En la portería tuvimos a Pérez, Jaular, Nárdiz, Bartolomé… todos diferentes, pero de gran rendimiento. En la defensa un Varela con tantas facultades que nadie le rebasaba. Dos laterales (Chirri y Chisco), que defendían y atacaban en una época en la que los defensas eran sólo destructores. En el medio campo estaba el malogrado Félix, quien siempre, siempre, todo lo hacía bien. También estuvieron Aja, Pardo y Torre, los tres con mucha calidad. Y adelante Alciturri, la astucia y habilidad personificada, Fredo Marquitos y Nené (goleadores, pero con juego), Robles, muy trabajador y José Luis que jugaba como defensa, medio y delantero en todas las posiciones era el mejor. Posteriormente llegaron jugadores vascos que dieron un gran rendimiento: Alonso (¡qué calidad!), Santamarina, Menchaca, Juanín, Uriona…
También tuvimos entrenadores que nos dirigieron magistralmente: Murueta, técnico inteligentísimo. Elizondo, todo experiencia. Y Telechea.
Normalmente jugábamos las eliminatorias de ascenso, e íbamos ganando hasta la última, que se nos atragantaba. Creo que la clave de ganar tantos encuentros “a muerte” (parte que teníamos excelentes jugadores) estuvo en lo siguiente: cuando jugábamos fuera y yo recibía el balón en campo contrario, inesperadamente para los contrarios, lo conducía pero hacia mi área y al llegar a la raya, me paraba pisando el esférico. En principio, los contrarios desconcertados (¡hace más de 40 años!), seguían en su propio campo y yo quieto con el balón. Finalmente, los delanteros rivales venían corriendo hacia mí. Antes de que se aproximaran entregaba él balón al meta (lo recogía con las manos) y me iba corriendo hacia el medio campo junto con los atacantes. Inopinadamente me giraba y corría hacia el portero (quien había retrasado saque), el cual con la mano me entregaba el balón. Cuando estaban próximos, nuevamente daba la pelota al guardameta.
EL “RETROCESO”
Como es lógico, no siempre jugaba así. Recuerdo un gol que logramos contra el Numancia. Fue la décima vez que arrancaba con el balón hacia mi portería (estaba cerca del área rival), pero los contrarios, alertados, ya corrían hacia nuestro campo. En ese instante, pisé la pelota girándome y ví el desmarque de Marquitos, le pasé y… gol.
El partido que mejor recuerdo me dejó fue en Córdoba. Habíamos jugado en Torrelavega y faltando 10 minutos el resultado era 1-1, pero ellos muy superiores, habían fallado unos goles increíbles. No sé como, pero en 5 minutos les marcamos tres goles. Ellos, ante aquel resultado tan injusto, estaban convencidos de que superarían la eliminatoria; pero ya en Córdoba, mis “retrocesos” les hicieron descomponerse. Necesitaban marcar pronto, pero no tenían el balón. Pretendían atacar, pero les robábamos tiempo. El resultado final (1-1), esta vez demostró claramente lo que fue el partido.
Por el contrario, siendo entrenador Telechea, jugamos una última eliminatoria contra el Badajoz. En casa habíamos ganado 2-0 y los jugadores, directivos, aficionados, estábamos convencidos de que con mis “retrocesos”, conseguiríamos el ascenso. Sin embargo, el entrenador no me alineó y… el Badajoz ascendió.
Como jugador de la Gimnástica, al mismo tiempo hacía algo que no creo que tenga precedente: entrenaba a los tres equipos juveniles del Rácing. Éste, para que la Gimnástica me autorizara la compensaba con un jugador cedido (cada temporada) y que pagaban los racinguistas. Además, el jugador lo elegía yo (un año llevé al luego barcelonista Juan Carlos, pero Telechea apenas lo alineó ya que comentaba: “este chico no tiene futuro”).
Cuando regresé como entrenador tuve idéntico cariño de los aficionados (varias veces, tras los partidos, me sacaron a hombros), de la directiva que presidía Obaya: Entrena, Ramón y Tomás Bustamante, “Quique” Suáres (¡¿Cuándo le hacemos un homenaje?), “Lin” Blanco, Laso… todos me arroparon, ayudaron y protegieron. Incluso los periodistas me trataron (como jugador y entrenador) con un afecto que realmente no merecía. Bartolomé fué un acérrimo defensor mío, al igual que Paco Cayón y su hijo Gabriel, del que me hice muy amigo. También Pedregal, Del Haya y Haro me ensalzaron demasiado.
El equipo que yo dirigí realizó un gran fútbol y consiguió excelentes clasificaciones. Quizás lo mejopr fue la infinidad de juveniles que hice debutar en el primer equipo. Algunos, el hábil Obaya pronto los traspasó: López, Bustamante, Rodríguez, Cobo, Alvarito, Díaz, Irízar, Chicho Rasilla, etc.
En resumen, mi simpatía y afecto por la Gimnástica y su mundo rebasa todos los límites. Y mientras viva, de forma perenne seguirá existiendo, ya que recibí de ellos, lo mismo pero en dosis masivas. Quizá ese apego quede pálidamente reflejado con el texto de una placa que, al marcharme, me regaló José María Laso, mi gran amigo:
Aunque vienes de Santander, como jugador y entrenador has sido lo mejor que ha pasado por la Gimnástica.
Laureano Ruiz.










